El Marketing del Reciclado

El Marketing del Reciclado

Tomado de La Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental, FIDA

 Desde el punto de vista del marketing ecológico, el reciclado es un proceso que tiene que considerarse dentro del ciclo de vida del producto y realizarlo es una responsabilidad del marketing de los productos.

 Un producto reciclado debe estar compuesto, al menos en parte, de materias provenientes del circuito convencional de residuos (materias primas secundarias). Estas materias son extraídas antes o después del acto de consumo final.

Todo producto, embalaje o desecho, cualquiera que sea su origen (industrial, terciario, comercial o domiciliario), susceptible de ser depositado en un vertedero o de ser incinerado, que se recupere para ser reciclado, permite la obtención de materias primas secundarias.

Los productos terminados fabricados al menos en parte con materias primas secundarias, son productos reciclados. Así, según esta definición de producto reciclado, un producto no tiene porqué contener un 100% de materia prima secundaria para ser considerado como reciclado. El porcentaje de materia reciclada que posee un producto es el porcentaje en masa de materia reciclada con relación al porcentaje de masa total de la misma materia contenida en el producto. Así, si decimos que un suelo plástico está compuesto en un 50% de materia plástica reciclada, significa que sobre un 1kg de producto, 500 g son de materia reciclada. Igualmente si decimos que un banco fabricado con perfiles plásticos y soportes metálicos, está compuesto en un 75% de plástico reciclado, significa que el 75% de la masa plástica del banco procede del reciclado.

La situación de competencia de los productos reciclados frente a los productos nuevos origina la aparición del llamado “marketing del reciclado”. Esta situación de competencia lleva a la necesidad de utilizar los instrumentos de marketing para lograr una comercialización adecuada de los productos, incluyendo la modificación de los hábitos de consumo.

Para que el reciclado sea factible han de cumplirse una serie de condiciones:

  • Que el suministro sea continuado
  • Que el canal inverso (canal de retorno) tenga una infraestructura adecuada para llevar a cabo las operaciones logísticas, de proceso y de comercialización.
  • Que existan mercados para productos reciclados.

Respecto al primer condicionante, es necesario que los suministros sean continuos, es decir, que sea continuo el flujo de las fuentes de residuos que proporcionan el material de base a tratar. De lo contrario se incurrirá en un incremento de costes de producción por falta de materias primas. Es necesario, además, que el suministro sea en grandes cantidades, para aprovechar la economías a escala en la producción, y conseguir también una reducción de costes. A nivel urbano, para conseguir esto será necesario relacionarse con los hogares, ayuntamientos en sus servicios de recogida de basuras y la distribución en sus servicios de recogida de productos. La selección sigue siendo compleja, aunque en la actualidad ya se han implantado sistemas de recogida selectiva en muchos de municipios de nuestras comunidades autónomas, para su posterior tratamiento en las plantas de triaje. Posteriormente se embalan los materiales separados y se envían a las empresas de tratamiento específico por tipo de material. De momento los costes en los que se incurre no son competitivos, por lo que de momento, la actividad del reciclado ha de estar apoyada por las autoridades o los sistemas integrados de gestión. A nivel industrial, los residuos son más homogéneos y se generan en cantidades mayores, por lo que se pueden incluso revalorizar, ya que en este caso es rentable. En el caso de residuos de cartón y plástico, es habitual su venta a empresas especializadas.

Respecto al segundo condicionante, la infraestructura del canal inverso (de retorno), es necesario que ésta sea adecuada para llevar a cabo las operaciones de recogida y procesado de grandes cantidades de materiales, que permita el procesado del material para conseguir la calidad deseada y que asegure la continuidad en los intercambios.

En cuanto a la calidad de los productos reciclados, es importante que éstos cumplan las especificaciones de calidad mínimas para poder competir con los productos no reciclados, aspecto que a veces resulta complicado debido a la dificultad para separar bien los residuos (son frecuentes los problemas con el vidrio reciclado por no separar correctamente el metal del conjunto de residuos). Por último, para asegurar la continuidad en los intercambios es necesaria la colaboración de las empresas de tratamiento con las fuentes de residuos, que en algunos casos pueden ser creadas específicamente para ello. Otra posibilidad es la colaboración de las empresas de tratamiento con las de recogida de basuras, que suelen tener carácter municipal: en la actualidad, el sistema de recogida selectiva implantado en muchos municipios permite la separación de residuos desde el origen, lo cual implica que se pueden vender directamente a las empresas de tratamiento. Por último, otra alternativa es la creación de empresas de tratamiento, que realicen la recogida, el procesado, la gestión y la comercialización de los residuos. En esta línea, existen empresas especializadas en la recogida de neumáticos usados, metales, papel, aceites usados (para los que existen programas especiales), entre otros.

Una ultima condición para que el reciclado sea una opción válida, es que exista una demanda y una oferta de productos reciclados. Para que exista demanda es importante garantizar una calidad de dichos productos o, establecer mercados secundario, para productos reciclados con defectos. Las autoridades deben colaborar en la estimulación de la demanda a través de campañas que mejoren la imagen de los productos reciclados. Por el lado de la oferta, es papel de las autoridades contribuir a su estabilización a través de ayudas que permitan a las empresas de productos reciclados mantenerse en el mercado, haciendo competitivos sus precios.